En concreto estoy "enamorado" de Mutafukaz. Supongo que será el encanto de lo inútil. Gracias a un error del destino (o de la empresa, o del mensajero, ni idea) hace un par de meses me llegó una caja llena de éstos muñequitos que se empeñan en autoproclamarse que están de moda, cuando la verdad es que en todas las tiendas donde los encuentro acaban estando de saldo porque nadie los compra...

Hay gente para todo, desde luego, pero al gran público no han llegado y dudo mucho que lo hagan algún día tal y como se cotizan. Son carísimos los hijosdeputa, pero la verdad es que molan bastante, dentro de su inutilidad. Al menos yo tengo encima de mi pizarra-mágica-desequilibrada una fila de estos cabroncetes que, habiendo llegado gratis a mi vida, se han ganado un pedacito de mi corazón.

Si quieres comprarte alguno te animo a hacerlo. Seguramente vuelvan a equivocarse y envíen el paquete a mi casa.